Como sé que os he tenido en un sin vivir pensando cual podía ser mi próximo destino por la pati, os escribo rápidamente para deciros que acabo de llegar de Islandia.

He mantenido mi viaje tan en secreto que ni las lineas aéreas parecian haberse enterado de mi destino final. He acumulado durante el viaje un total de 17 horas de retraso en 4 conexiones, sufrido 3 cambios de destino, atravesado 4 cambios horarios, desayunado tres veces seguidas (bueno, esto tampoco ha sido tan malo) y me han perdido una maleta (esto si que lo ha sido). Vamos, que solo les ha faltado hacerme mártir por detrás para estar tipificado como ensañamiento.

Como veis, no ha sido un camino de rosas. Para colmo, estas reuniones han sido especialmente espesas para mi.

Como imagino que ya debo haber enternecido vuestros pétreos corazones con mi sufrimiento, os dire que no os preocupéis por mi, que aguanto estoicamente lo que me depare la suerte, pues la recompensa a mis penares es siempre mucho mayor que el precio pagado y ahora lo vais a ver.

Los paisajes que he ido descubriendo me han dejado permanentemente boquiabierto y las conferencias a las que he asistido…pues también. (Aunque en este caso, a mi me parece que eran bostezos).

No se ni por donde empezar, los campos de lava, las cascadas, los glaciares, los icebergs, los geiseres… Aunque a lo mejor preferís que empiece haciendo un resumen de mis reuniones, no tenéis mas que pedirlo.

Como no consigo decidirme entre las fotos que he hecho, voy a escribir un par de entradas, y dejaré lo que más me ha gustado para el final.

La acción conjunta de cuatro elementos, agua, fuego, frío y viento, y unos cuantos millones de años, son los culpables de tanta maravilla. La serena belleza que aporta mi imagen, no hace sino completar el cuadro.

Aquí el hombre no ha hecho otra cosa que subsistir ante el ataque de estos cuatro elementos. Vi una película en el avión, de esas basadas en hechos reales (como las  de antena3 a la hora de la siesta) sobre un ejemplo de supervivencia llevada al extremo:

Es la historia de un pescador que sobrevivió al naufragio de su barco, en plena noche de invierno, y nadó ( o naduvo) en estas gélidas aguas durante seis horas hasta alcanzar la costa.

Y después anduvo ( o andó) descalzo durante otras dos horas entre los campos de lava hasta alcanzar una población. Agradecí mucho que la película estuviera en islandés, para así poder coger mejor los matices, que a menudo se pierden con la traducción… Os la recomiendo, sobre todo a los amantes del cine para minorías.

Por eso me ha gustado tanto (la isla, la peli ni os cuento), porque la vida es tan dura que pone a prueba la capacidad de adaptación del hombre. Y me gusta ver hasta donde es capaz el hombre de aguantar para sobrevivir ( “mayormente” si el que sufre no soy yo, vamos).

Aunque poco habria podido hacer el hombre sin la ayuda del caballo islandes. Dicen que son famosos por su gran dureza y por tener un aire especial al galope. No se permite la entrada de caballos de otras razas en la isla, para mantener la pureza de la raza. Están tan orgullosos que cualquiera les dice que yo un poco gordos, si que los veo…

Es por estas condiciones extremas de las que os hablaba, que el invierno no es la mejor época del año para visitar esta isla: muchos sitios no son accesibles hasta el mes de mayo, hay menos horas de luz, hace un frio que pela… pero tiene otras ventajas.

A mi se me ocurren dos, es la epoca de las auroras boreales y la ausencia de turistas (aunque nunca me quiero dar cuenta de que si no hay turistas, por algo será…)

Y los pocos turistas que hay, permanecen a remojo en las aguas termales de Blue Lagoon,

Pero yo necesito mucho mas, así que alquilé un coche, no sin antes asegurar a la rentalcar que no iba a circular fuera de asfalto…(Cómo? , Yo? Fuera de asfalto?…por favor¡¡¡…)

Yo no queria, pero Juan Carlos se empeñó en que teníamos que ir al glaciar de Langjokull, para comprobar la resistencia de sus zapatos nuevos en terrenos extremos

También se empeñó en salir de copas por la noche, y aunque a regañadientes, consiguió sacarme…Desgraciadamente, los bares estaban repletos de vikingas impresionantes celebrando despedidas de solteras ( esto último es cosecha propia, que a veces no se diferenciar bien entre el mundo de lo onírico y el real…) que armaban tanto follón que no podíamos hablar tranquilamente de trabajo (que era en realidad lo que mas nos apetecía), asi que nos retiramos pronto al hotel.

Alguna de las maravillas mas abundantes, signifivativas y accesibles del país, son las cascadas. Como por ejemplo las cataratas de Seljalndsfoss. Por cierto esto que parece un dibujo al carboncillo es mi gran aportación al mundo de la fotografía. Mirar las casitas de la izquierda que monas…

O las de Skogafoss. De estas las hay a cientos por el tramo sur de la ring road. Para llegar a Jokulsarlon, mi destino del día, a tan solo 300 kilómetros de la capital, tarde casi seis horas, porque sentía la necesidad de pararme cada cinco minutos a disfrutar del paisaje. He observado que al pie de cada salto de agua suele haber una casita. Sospecho que las ponen ahí para ahorrar en el agua de la ducha, bueno y en el jabón, porque con lo fría que está no creo que se duchen muy a menudo…

En fin, como veis, esto de las cascadas es lo que tiene, vista una, vistas todas, verdad? Todas son iguales…

Pero como hay algunas mas iguales que otras, me voy a explayar un poco con estas de Gullfoss.

Y os dejo con una adivinanza:

Es de madrugada y os encontráis con alguien que va todavía con traje de fiesta, tiene la mirada perdida y el suelo está lleno de hielos…Quien es?

Seguro que enseguida direis que es uno que se le ha ido la juerga de anoche de las manos, verdad?

Pues no, es un pingüino¡¡¡

Porque digo yo que esto sera un pingüino, que lo veo yo que va muy arreglao para ser un cormorán…

Y ahora si que termino, seguire la semana que viene. Como os dije, reservo lo que mas me ha gustado para el final.

Tengo que reconocer que por tres veces consecutivas la montaña me ha vencido. Tres veces, tres, he tenido que abandonar el objetivo de mi viaje por culpa de la p… nieve (p de pura, ojo). En la penúltima de ellas, terminé con el coche abandonado en mitad de las Rocosas, empapado, helado, solo y con la nieve cubriéndome hasta los mismísimos. Fue entonces cuando ví la luz, recapacité y se me escapó un ‟pero que co….(co de corcholis, ojo) pinto yo aquí, si lo mio no es la montaña, que yo soy mas de desiertos…¡¡”

Así que en las tres ocasiones abandoné la montaña en busca del desierto, y suerte tuve que siempre encontré alguna duna cerca donde poder recuperarme del frío, tumbarme al calorcito y entregarme a mis profundidades espirituales.

No se por qué me gusta tanto estar entre las dunas, bueno, si lo sé. A veces me siento como Mano Dayak el líder rebelde targuí que escribió aquello de que nació con arena entre los ojos. A mi no se me metió arena entre los ojos, sino que fue el viento, aquel Irifi que soplaba por Villa Cisneros, en nuestro antiguo Sahara, el que a través de los oídos se coló dentro de mí siendo muy pequeño, y que ya no sabe como salir…

Ese viento sahariano que aquel entonces me provocó una fuerte y laaarga otitis, hoy se entretiene descolocando mis hormonas. Tan variables que me hacen pasar en cuestion de minutos de llorar desconsolado por la muerte de Chanquete a afrontar con tranquilidad los peligros mas insospechados…

Pero sobre todo, siempre, siempre, me conduce de regreso a las dunas…

Una de las veces dí con mis huesos en la Gran Duna de Colorado. Un sucedáneo de erg, como podeis ver en las fotos, pero que al menos pudo calmar mis ansias de estar otra vez en África..  

La vez que no pude llegar a ver el Grand Sequoia National Park, mitigué mis penas en las dunas del Desert Valley.

Y la tercera vez, mirar en que dunas encontré refugio. Recuerdo que estaba tan emocionado que se me olvidó que habia ido para olvidar que no había podido ver otro sitio que ya no me acuerdo cual era.(que lío, y eso que, aunque no lo parezca esta frase la he escrito a palo seco, sin mi gin tonic en copa de balón) ( con el gin tonic me salen con rima).

Tampoco me acuerdo de lo que tardé en llegar hasta ellas, no es que estuvieran muy lejos, no, que va, es que en un tramo de la carretera me encontré con este cartel…

…que está clarísimo que quiere decir que prohibido adelantar tortugas en las proximas seis millas. Y como el Sherif Lobo ya había tenido a bien quitarme 4 puntos de carné en Colorado… , pues reduje al máximo la velocidad para no adelantar ni una, menudo soy yo cumpliendo las normas¡. En fin, que este tramo se me hizo un pelin mas largo.

Pero mereció la pena.

Estas dunas se encuentran en Nuevo Méjico y los españoles que las descubrieron, en un arrebato de imaginación las llamaron Arenas Blancas, dejando chafados a los Apaches que por aquí habitan y que ya estaban pensando en un nombre mas poético como ‟Montañas de libertad que cabalgan con el viento por la verdes praderas de Manitú…”. Nuestro nombre se me antoja un pelín mas práctico, sobre todo para buscarlo en google.

Como decía antes, este es territorio apache, de la tribu de los Mescaleros. Esta vez no intenté conversar con ninguno, porque ademas de que no les tenia yo el deje cogido a los apaches, todavía me dolían las manos de hablar en inglés con los Navajos de mi entrada anterior

Ademas, tampoco me crucé con nadie en todo el día. Es increible que un sitio así, se encuentre mas desangelado que mi nevera de Norfolk. Lo prefiero mil veces, pero esta vez me las ví y me las deseé para poder sacarme uno de los ”robaos” que siempre me gusta poneros. Quizás haya sido mejor así, nadie como yo mismo para saber captar toda mi belleza en plena ebullición.

El limite norte de esta zona coincide con el limite sur de la zona de prueba de misiles White Sand. De hecho, aqui fue donde se probó la primera bomba atomica. Hay que estar pendiente de no venir los dias de lanzamiento de misiles, porque cierran la zona por seguridad y no hay quien pase. A ver si va a ser por eso que aqui hoy no hay nadie, o a lo mejor me he liao y me he metido en la zona de caida de proyectiles. Anda que…lo que me faltaba, que hubiera radiacion en la zona y verme convertido en un gusiluz.

Aproveché que habia alquilado una bici para la otra zona que queria recorrer, y me pegué uno de los recorridos en bici mas divertidos que he hecho nunca. No pongo foto del evento, porque soy consciente que solo hay una cosa que me queda peor que el casco de ciclista, y es el gorro de natación. Dice mi amigo Carlos que con el de nadar me parezco a Gollum, el del señor de los anillos, y no se yo si le falta razón. Asi que por si acaso, no hay foto que valga.

Entre las dunas es fácil ver linces, zorros, coyotes, ratas canguro, etc, te puedes hartar de verlos, hay carteles con fotos de ellos por todos los lados. Ahora bien, lo que es verlos en carne y hueso, ahi ya me lié un poco con el número total de animales vistos, y como siempre, no recuerdo bien si en total vi uno o ninguno.

Por ver, no vi ni al famoso escarabajo negro, muy numeroso y fácil de ver entre tanta blancura. Seguro que si viene alguien que yo me se, que ha viajado en alguno de mis grupos por Africa, se tropieza con unos cuantos.

Bueno, y con esto os dejo por hoy. Como reconozco que algo cabezota si que soy y me niego a darme por vencido ante un poco de nieve, la semana que viene me voy a un sitio muy lejos, muy frío y con mucha nieve…a ver que pasa esta vez. Es una sorpresa, pero ya veréis que sitio mas increíble. Eso sí, tendréis que esperar a que cuelgue mi entrada.

 

 

 

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